Sus sueños no cumplidos,sus esperanzas.
Me dejo sus fracasos,sus deseos, su mirada, su espera.
También, quedaban mis promesas, que eran suyas,
y ahora vuelven conmigo.
Al irse, quedo la deuda, la carencia.
¿Entendió, mi padre, que lo amaba?
¿Supo...pero, supo de verdad, que era mi muleta?
¿Supo que a nadie miré, más que a él?
Él, sin batallas ganadas. Sin premios ganados.
Él, que para todos era uno, para mi, era
todos los porvenires.
A través de su imagen recluida, con más
silencios que palabras; estaba todo lo que decía.
En las puertas de algún cielo,sé, que me abrirá
las puertas, aquí, en este suelo.
"Capitán de nuestra barca.
Silencio de mil palabras.
Silencio en mi boca.
Gritos en mi cabeza"
Siempre recuerdo.
Los domingos íbamos a comprar el diario.
Siempre hay que aclarar que en la provincia los diarios de Buenos Aires , llegaban
a la tarde.
Alberto con un pantalón de hilo color crema, camisa blanca mangas corta
y un paso elegante pausado en tono con el calor del verano.
Yo de reojo veía con que orgullo mostraba su honestidad, su familia, su paz.
Mi madre del bazo izquierdo de mi padre, sonreía. Entonces yo los veía de costado, casi sin girar la cabeza.
Era esa la linea recta a recorrer.