Sin embargo quedará pendiente aquel almuerzo con Borges junto a Videla. Tal vez comprensible el miedo- de las amenazas o del terror. pero inexplicable el silencio. Un hombre íntegro dice que se equivocó .Más cuando siempre tuvo aciertos.
sábado, 30 de abril de 2011
Ernesto Sabato
Hoy 30 de abril del 2011, murió Ernesto Sabato.Nada cambiará respecto a su letra,su palabra sus ideas,sus libros.La eternidad de su obra ya estaba en marcha. Hoy nos deja un ser "demasiado" humano .Afortunadamente en su larga vida, pudimos escuchar sus opiniones y tal vez lo mas importante para él ,fue haber participado del informe de la Conadep, donde lo que menos habia eran ficciones -que él tan bien escribía- En Santos Lugares cada uno de los vecinos , a partir de hoy,lo presentimos en cada calle,caminando con la cabeza gacha y el entrecejo ceñido. Buscandole una razon a su vida. hoy quedo develado ese misterio. Sólo hay que leer sus libros.
domingo, 10 de abril de 2011
Miguel dice,recordando a Chiche Maradei
Santos Lugares, 14 de diciembre del 2009
para Chiche, que nunca escuchó estas palabras.
“…de cómo entraste en la portería del Cielo”
El misterio otra vez fue tuyo.
Y la tristeza nos queda. Aquí.
Y te fuiste tan apurado, como no queriendo entretenerte.
Y para qué? Hubieras dicho.
Porque no avisaste que te ibas?
No tenías miedo.
Me di cuenta esa tarde que me mandaste llamar para despedirte.
Fuiste valiente. Se que estabas en paz.
Yo-iluso- pensaba volver a verte.
Aquella tarde. Hacía calor y no me
di cuenta que me mirabas desde otro lado, y te sonreías y te vi tan bien ,tan entero. Estabas entero. Lleno de grandeza. Lleno de sabiduría. Y la tarde estaba linda, cálida y clara. Y te dio sueño y te dije que juegues el mejor partido de tu vida.Y lo jugaste…
Le hiciste una gambeta al primer golpe, esquivaste con un pique corto el segundo que venía punzante y agresivo, te abriste hacia la derecha enganchaste a la izquierda. Fue un segundo, tal vez menos, cuando con el empeine derecho la acomodaste dejando a todos quietos, mirándote.Y ahí en ese preciso momento, lo viste.Y supiste que iba a entrar. Se que te sonreíste, y le pegaste como siempre. Cuando salió de tus pies. La boca la tenías llena de gloria. Te diste vuelta y saliste con un trote tranquilo, feliz, hacia la mitad de cancha. No se si viste como se infló la red. Igual, ya sabías que había entrado.
Te quise abrazar, pero estabas con los tuyos …te quise decir gracias pero no pude .
Yo hubiera preferido que no entrara, y siguiéramos jugando. Pero estabas cansado.
El partido terminó…
Lloré…te dije gracias, en voz baja. No se si me escuchaste. Te quiero tanto, que creo que si…
Miguel.
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